La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud pública global en rápido crecimiento. Se estima que afecta a 1 de cada 10 personas en el mundo [1]. Lo más preocupante es que, en sus etapas iniciales, suele ser silenciosa: puede avanzar durante años sin síntomas hasta que aparecen complicaciones importantes. Esto impacta no solo a la persona, sino también a su familia, a la comunidad y al sistema de salud.
La ERC aumenta el riesgo cardiovascular, reduce la calidad de vida y, si progresa, puede llevar a insuficiencia renal, donde la supervivencia depende de terapias de reemplazo renal como diálisis o trasplante. Además, su carga se distribuye de forma desigual, afectando con mayor fuerza a poblaciones desfavorecidas y ampliando brechas de inequidad sanitaria.
En el marco del impacto de la enfermedad renal crónica sobre la pobración, en la 78.ª Asamblea Mundial de la Salud, la Organización Mundial de la Salud adoptó su primera resolución dedicada a la enfermedad renal [3]. Este hito eleva la salud renal como prioridad global, reconoce formalmente el Día Mundial del Riñón, celebrado el segundo jueves de cada marzo, y llama a actuar en prevención, acceso al tratamiento y reducción de riesgos ambientales.

¿Por qué es tan importante prevenir la ERC?
Porque la detección temprana puede salvar vidas. Con pruebas simples, no invasivas y coste-efectivas, es posible identificar daño renal a tiempo y actuar antes de que sea irreversible. La prevención y el diagnóstico temprano permiten:
- Retardar la progresión de la enfermedad.
- Reducir complicaciones cardiovasculares (infarto, ACV, insuficiencia
- cardiaca).
- Disminuir la necesidad futura de diálisis y hospitalizaciones.
- Mejorar el pronóstico y la calidad de vida.
¿Quiénes tienen más riesgo y deberían revisarse?
La detección es especialmente útil en personas con:
- Diabetes
- Hipertensión arterial
- Enfermedad del corazón
- Sobrepeso u obesidad
- Antecedentes familiares de enfermedad renal
- Edad mayor de 60 años
- Uso frecuente de antiinflamatorios (por ejemplo, ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno) sin supervisión médica
Si tienes uno o más de estos factores, lo ideal es hablar con tu médico para revisar tus riñones al menos una vez al año (o según te indiquen).
La detección comunitaria es clave: programas en barrios, jornadas móviles, alianzas con atención primaria y educación pública pueden acercar el diagnóstico temprano a quienes más lo necesitan.

Dos pruebas simples que pueden salvar riñones
La detección temprana suele incluir:
- Examen de sangre: creatinina para estimar la función renal (eGFR).
- Examen de orina: búsqueda de albúmina/proteína (una señal temprana de daño
renal).
Son pruebas rápidas, no invasivas y muy útiles incluso cuando te sientes bien.
Las 8 Reglas de Oro para la salud renal (fáciles de aplicar)
- Controla tu presión arterial. Si tienes HTA, sigue tu tratamiento y mide tu
presión en casa. - Controla el azúcar. Si tienes diabetes o prediabetes, mantener metas reduce el
daño renal. - Mantén un peso saludable. Perder 5–10% del peso ya mejora presión y
azúcar. - Muévete regularmente. Ideal: 150 minutos/semana (caminar rápido, bici, nadar) fuerza 2 días.
- Reduce la sal. Evita ultraprocesados, embutidos, snacks salados y sopas
instantáneas. - Hidrátate bien. Especialmente en calor; evita deshidratación y exceso de
bebidas azucaradas. - No te automediques antiinflamatorios. Pueden dañar el riñón, sobre todo si
hay deshidratación o uso repetido. - Hazte chequeos si estás en riesgo. Una vez al año puede cambiar tu historia.
¿Cuándo debo consultar de inmediato?
Busca atención si presentas:
- Hinchazón marcada de piernas/ojos.
- Orina con sangre.
- Disminución notable de la orina.
- Falta de aire, dolor en el pecho.
- Presión arterial muy alta persistente.
- Náuseas/vómitos persistentes o debilidad intensa sin causa clara.
Para llevar a casa:
Prevenir la ERC es una estrategia de alto impacto: salva vidas, reduce complicaciones cardiovasculares, disminuye costos y protege recursos. La salud renal ya no es solo un tema clínico: también es un tema de equidad y sostenibilidad. Cuidar los riñones es cuidar a las personas y, cada vez más, proteger el planeta.
Bibliografia:
[1] Colaboración GBD para la Enfermedad Renal Crónica. Carga mundial, regional y nacional de la enfermedad renal crónica, 1990-2019: un análisis sistemático para el Estudio de la Carga Mundial de la Enfermedad 2019. The Lancet. 2020;396: 1–18. doi:10.1016/S0140-6736(20)32336-8
[2] Bowe B, Artimovich E, Xie Y, et al. Carga mundial y nacional de enfermedad renal crónica atribuible a la contaminación atmosférica por partículas finas: un estudio de modelización. BMJ Global Health 2020;5:e002063. doi:10.1136/bmjgh-2019-002063
[3] OMS. Reducción de la carga de enfermedades no transmisibles mediante la promoción de la salud renal y el fortalecimiento de la prevención y el control de la enfermedad renal . Disponible en: https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/EB156/B156_CONF6-en.pdf (Consulta: 1 de septiembre de 2025).

